domingo, 5 de marzo de 2017

Releyendo el tiempo que nos une

Share it Please

Hace muchos días que no escribo por acá, y es que simplemente no encontraba la inspiración o las ganas para hacerlo, pero esta semana empecé a leer El Tiempo que nos une y simplemente necesitaba escribir, plasmar todos los sentimientos que este libro está causando en mi.

Volver a leer a Mencía, Bea, Inés, Flavia y Lía, me ha revuelto el alma, es que me identifico tanto con cada una de ellas. Desde el primer capítulo donde Mencía le dice a Bea:
"Tú no escribes para que te escuchen. Tú escribes para no tener que escucharte y eso es más triste que estar aquí en casa de tu madre, porque no tienes a nadie que te cuide."
Y es aquí donde Mencía toma fuerza, porque no es la abuela que tapa las cosas, que te llena de mimos (bueno, también), pero es la que te dice la verdad sin anestesia, esa verdad que muchas veces necesitamos escuchar así, que duela, tal vez así dejamos de ser tan cabeza dura.

Flavia, que se pasa quejando de Mencía, que no la aguanta, pero que al final necesita porque no puede cargar con su vida y sus decisiones.

Bea es la que calla, la que prefiere aguantar todo ella sola, que no quiere contar nada,

Porque si lo cuento, será verdad, y mi vida no es eso.

Lía, que no sabe componerse después de perder a Helena, que no supo ser una madre para ella, pero que si pudo ser su amiga. Que se desvive por sus hijas, y trata de mantener la cordura cuando las cosas se ponen difíciles.

Inés, que decide esconder las cosas, y que cuando la verdad explota en su cara, apechuga y se hace fuerte. Y trata de encontrarse luego de que la vida le quita una parte de si, a pesar de que nunca será la misma Inés.

Y es que es raro encontrarte un libro escrito por un hombre que pueda dibujar tan bien ese universo femenino, los sentimientos y emociones. Porque al final, no importa lo que pase... Estas mujeres nunca están solas... Se tienen a ellas...



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Followers

Text Widget

Follow The Author